¡A un año del viaje inolvidable!

Hace exactamente un año tuve la posibilidad de hacer un viaje que nunca pensé ocurriría. Principalmente porque no soy de viajar mucho, y si bien conozco gran parte de Chile, nunca había salido fuera de mi país… impensado es que mi primer viaje al extranjero sería un mes dando vueltas por Europa.

El 2011 mi hermana Paulina se ganó una beca Chile, con lo que pudo viajar a realizar un Master a Barcelona, España. Siempre he sentido mucho orgullo por ella y el que hubiera obtenido esta posibilidad no hacia más que ratificar todos mis sentimientos de respeto y admiración.

Fué difícil para mi familia el ver que se iría por dos años, y nos costó asumirlo… pero ya en ese momento quedó la invitación para encontrarnos allá, visitándola en su nuevo hogar.

Es así que el 7 de Octubre del 2012 partí a un viaje emocionante en muchos sentidos. El hecho de ver a mi hermana, de poder invitar junto con ella a mi mamá para que pudieran reencontrarse en lugares tan bellos, era impresionante.

Llegamos a Barcelona después de una escala eterna en Bogotá, pero con la satisfacción de haber logrado nuestra primera meta, la de estar con mi hermana y ponernos al día en muchas cosas… poder pasear y vivir en un lugar totalmente distinto a lo que era Santiago.

Barcelona se presentaba como un lugar mágico, bello, en clara contradicción con lo que se pensaría de su etapa de crisis económica. Una de las primeras cosas que me atraía a ella, desde incluso mi etapa escolar, era el trabajo de Antoni Gaudí el que conocía solamente en libros. Ahora todo lo recordaba, estaba presente su legado en muchas partes, en tantas construcciones. Si bien me encontré con el trabajo de Miró y Dalí, dos reconocidos artistas catalanes, nadie superaba para mí el virtuoso trabajo del arquitecto catalán.

Gaudi

(el que me encuentre en la composición de fotos se gana todo mi respeto…)

Si bien Gaudí se expresa en muchas partes de Barcelona, es innegable como el club de fútbol le quita el protagonismo… toda la ciudad vive para su equipo, se ve en todas lados el fanatismo por ellos y claramente es uno de los hitos turísticos de allí. Pero otra cosa que inspira y sorprende es el amor de la ciudad por su origen, por ser orgullosos de ser Catalanes, incluso más que ser españoles. Ese amor a su bandera, a sus valores e independencia son muy fuertes y me hace recordar a la misma pasión con la que nuestros pueblos originarios buscan tener más autonomía y respeto en Chile.

Barcelona se llevó dos semanas de mi viaje, las otras dos fueron compartidas por distintas ciudades igual de bellas y mágicas. Es así que pude pasear por Venecia, Roma, París, Berlín, Oporto y Lisboa. Cada una mostraba lo mejor de sí, y para mí toda aquella expresión que hacía el arte de cada ciudad era un estímulo impagable. Desde el simple hecho tangible de su arquitectura, construcciones históricas, plástica, escultura, música, etc. El viaje diariamente entregaba este tipo de elementos que en ciertos momentos me sobrepasaba pues era un estímulo cultural tan potente que recién volviendo a Chile pude empezar a digerirlo.

Hay muchas cosas que recuerdo de esta aventura y quizás por eso es que a un año de haber viajado sigo pensando en lo que ocurrió allí. Lo resumo como una experiencia de vida que todos deberían tener.

Ya han pasado entonces dos años de que mi hermana se fué, pero el tiempo pasa muy rápido y ya sólo queda menos de un mes para que regrese a Chile. Será un momento muy especial el recibirla de vuelta, esperando ser igual de cálidos como ella lo fué cuando nos reencontramos el 2012 en Barcelona.

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